Plus, receive recommendations and exclusive offers on all of your favorite books and authors from Simon & Schuster.
Table of Contents
About The Book
Una periodista y profesora propone un enfoque innovador para entender la recuperación de los trastornos alimentarios, combinando historias personales, investigación profunda, y ciencia actual.
Cuando Mallary Tenore Tarpley perdió a su madre a los once años, quiso detener el tiempo. Lo que comenzó como pequeños actos de restricción alimentaria pronto se convirtió en un trastorno alimentario en toda regla y, un año después, Tarpley fue ingresada en el Hospital Infantil de Boston. Con honestidad y elegancia, Desliz narra las dificultades de Tarpley durante su infancia con la anorexia y sus experiencias actuales en su lucha por recuperarse.
Este libro cuenta la historia de Tarpley, pero también trasciende su narrativa personal. Periodista de profesión, Tarpley entrevistó y realizó encuestas a cientos de pacientes, médicos e investigadores para ofrecer una comprensión más profunda del tratamiento de los trastornos alimentarios.
Como Tarpley llegó a comprender, la «recuperación total» de un trastorno alimentario es complicada. Y esa idea sienta las bases del nuevo y revolucionario marco que se explora en este libro: que existe un «punto medio» entre la enfermedad y la recuperación total, un lugar en el que los tropiezos se aceptan como parte del proceso, pero en el que siempre es posible progresar.
Con nuevas ideas y un mensaje alentador, Desliz llama la atención sobre un tema que afecta a muchas personas. Este libro inspirador y que afirma la vida es una lectura obligatoria para las personas con trastornos alimentarios, sus seres queridos, educadores, profesionales médicos y cualquiera que desee comprender los trastornos alimentarios y el camino hacia la recuperación.
Written by journalist and professor at the University of Texas-Austin Mallary Tenore Tarpley, Slip offers a groundbreaking framework for understanding eating disorder recovery and interweaves poignant personal stories, immersive reporting, and cutting-edge science.
When Mallary Tenore Tarpley lost her mother at eleven years old, she wanted to stop time. What started as small acts of food restriction soon turned into a full-blown eating disorder, and a year later, Tarpley was admitted to Boston’s Children’s Hospital. With honesty and grace, Slip chronicles Tarpley’s childhood struggles with anorexia to her present-day experiences grappling with recovery.
This book tells Tarpley’s story, but it also transcends her personal narrative. A journalist by trade, Tarpley interviewed and surveyed hundreds of patients, doctors, and researchers to provide a deeper understanding of eating disorder treatment.
As Tarpley came to learn, “full recovery” from an eating disorder is complicated. And that idea provides the basis for the groundbreaking new framework explored in this book: that there is a “middle place” between sickness and full recovery, a place where slips are accepted as part of the process but progress is always possible.
With new insights and an uplifting message, Slip brings much-needed attention to an issue that affects many. This inspiring and life-affirming book is a must-read for individuals with eating disorders, their loved ones, educators, medical professionals, and anyone seeking to understand eating disorders and the path to recovery.
Cuando Mallary Tenore Tarpley perdió a su madre a los once años, quiso detener el tiempo. Lo que comenzó como pequeños actos de restricción alimentaria pronto se convirtió en un trastorno alimentario en toda regla y, un año después, Tarpley fue ingresada en el Hospital Infantil de Boston. Con honestidad y elegancia, Desliz narra las dificultades de Tarpley durante su infancia con la anorexia y sus experiencias actuales en su lucha por recuperarse.
Este libro cuenta la historia de Tarpley, pero también trasciende su narrativa personal. Periodista de profesión, Tarpley entrevistó y realizó encuestas a cientos de pacientes, médicos e investigadores para ofrecer una comprensión más profunda del tratamiento de los trastornos alimentarios.
Como Tarpley llegó a comprender, la «recuperación total» de un trastorno alimentario es complicada. Y esa idea sienta las bases del nuevo y revolucionario marco que se explora en este libro: que existe un «punto medio» entre la enfermedad y la recuperación total, un lugar en el que los tropiezos se aceptan como parte del proceso, pero en el que siempre es posible progresar.
Con nuevas ideas y un mensaje alentador, Desliz llama la atención sobre un tema que afecta a muchas personas. Este libro inspirador y que afirma la vida es una lectura obligatoria para las personas con trastornos alimentarios, sus seres queridos, educadores, profesionales médicos y cualquiera que desee comprender los trastornos alimentarios y el camino hacia la recuperación.
Written by journalist and professor at the University of Texas-Austin Mallary Tenore Tarpley, Slip offers a groundbreaking framework for understanding eating disorder recovery and interweaves poignant personal stories, immersive reporting, and cutting-edge science.
When Mallary Tenore Tarpley lost her mother at eleven years old, she wanted to stop time. What started as small acts of food restriction soon turned into a full-blown eating disorder, and a year later, Tarpley was admitted to Boston’s Children’s Hospital. With honesty and grace, Slip chronicles Tarpley’s childhood struggles with anorexia to her present-day experiences grappling with recovery.
This book tells Tarpley’s story, but it also transcends her personal narrative. A journalist by trade, Tarpley interviewed and surveyed hundreds of patients, doctors, and researchers to provide a deeper understanding of eating disorder treatment.
As Tarpley came to learn, “full recovery” from an eating disorder is complicated. And that idea provides the basis for the groundbreaking new framework explored in this book: that there is a “middle place” between sickness and full recovery, a place where slips are accepted as part of the process but progress is always possible.
With new insights and an uplifting message, Slip brings much-needed attention to an issue that affects many. This inspiring and life-affirming book is a must-read for individuals with eating disorders, their loved ones, educators, medical professionals, and anyone seeking to understand eating disorders and the path to recovery.
Excerpt
Nota de la autora Nota de la autora
Tenía doce años cuando desarrollé anorexia nerviosa, menos de un año después de que mi madre muriera de cáncer de mama metastásico. Después de años de tratamiento mejoré, pero no del todo. Pasé los primeros años de mi vida adulta con la esperanza de que llegase el día en que sintiera que había logrado recuperarme por completo. Sin embargo, la verdad es que ese día no ha llegado aún. He llegado más lejos de lo que jamás hubiera imaginado, pero mi trastorno no ha desaparecido.
Mi recuperación ha sido desordenada y desquiciante, y no es redentora del modo que nuestra sociedad espera que lo sean las historias sobre enfermedades. En un extremo del espectro—de cómo hablamos sobre esta afección está la enfermedad. En el otro, la recuperación completa. Yo vivo mi vida entremedias, en lo que he venido a llamar el lugar medio. Es el espacio transitorio en el que vivimos muchos de nosotros mientras luchamos por alcanzar el bienestar. Y es una alternativa al pensamiento en blanco y negro que bifurca el mundo en dos mitades, sin explorar la belleza entre una y otra. En el lugar medio coexisten la esperanza y las adversidades, lo normal es que haya deslices y el progreso es posible.
A medida que he avanzado por el lugar medio, la gente me ha preguntado: «¿Qué te ayudó a mejorar?». Es una pregunta difícil de responder. Tardé años en darme cuenta de que debía trabajar en pos de la recuperación sobre todo para mí misma. La motivación intrínseca es una parte importante del proceso, y los estudios revelan que puede producir resultados más positivos. Sin embargo, no podía hacerlo por mí misma. Nadie puede. Para llegar a donde estoy hoy, necesité un equipo de personas que me ayudaron paso a paso. Tuve suerte de contar con el apoyo de mi familia y del personal sanitario que cuidó de mí y me trató durante cinco hospitalizaciones y un año y medio de tratamiento residencial. Solo cuando empecé a recibir ayuda fui capaz de comenzar el proceso de recuperación.
La recuperación, según aprendí, no es tanto volver a ser quien eras antes sino más bien recuperar todo lo que perdiste mientras estabas enfermo: el placer, las posibilidades, alguna semblanza de paz. Requiere un compromiso infatigable con el trabajo duro. Es una acumulación de pasos lentos, siempre con la aceptación de que algunos de ellos darán lugar a deslices. Y es una promesa de que serás honesto acerca de los deslices, consciente de que son una parte inevitable del progreso. Después de todo, no puedes tener un desliz si no estás haciendo nada para progresar. A medida que avanzas, puede que logres una recuperación completa y puede que no, pero emerges como alguien que puede llevar una vida más plena.
Desliz no es una narrativa ordenada sobre cómo derroté a mi trastorno, sino más bien un vistazo íntimo a lo que significa vivir con sus huellas. Al plantear este libro en torno al lugar medio, espero mostrar lo que necesito hacer para relacionarme con el mundo mientras recorro el espacio entre la enfermedad y la recuperación completa. No pretendo sugerir que la recuperación completa no sea posible; para muchas personas, lo es. Tampoco quiero insinuar que las personas que están en el lugar medio no estén haciendo el esfuerzo suficiente o se hayan conformado de alguna manera. Vivir en el lugar medio no es una cuestión de renunciar a recuperarse por completo; es una cuestión de ver la recuperación como un proceso continuo más que como un destino final.
Para entender mejor mi propia historia como mujer en el lugar medio, estudié a fondo viejos manuales de terapia e historiales médicos. Leí los cientos de entradas que escribí en mis diarios mientras estaba en tratamiento, y entrevisté a antiguos miembros del personal y a pacientes para corroborar mis recuerdos. Volví a los sitios donde recibí tratamiento, donde recaí y donde mejoré. Al volver a sacar a la superficie recuerdos dolorosos, a veces tenía la sensación de estar escalando un Everest emocional. Ascendí con cautela mientras aprendía a revisitar mi pasado sin perderme en él. Por el camino, me encontré con una verdad reveladora: estar enferma es difícil, pero es aún más difícil recuperarse por completo.
Cuando se trata de trastornos de la conducta alimentaria, la «recuperación completa» es complicada. Los médicos tienen ideas variadas de lo que significa, y los que han vivido la experiencia deben, a menudo, lidiar con la ambigüedad de un término que no se ha definido bien. El lugar medio proporciona un marco más inclusivo para personas que no se consideran recuperadas por completo. Algunas personas en el lugar medio cumplen todos los criterios de IMC y tienen el peso corporal asociados con alguien recuperado del todo, pero es posible que todavía tengan pensamientos distorsionados que dictan sus elecciones en materia de comida y ejercicio. Algunos de nosotros luchamos en silencio, temerosos de compartir nuestras historias y avergonzados por no estar «bien del todo». Es más fácil mantener nuestros secretos ocultos si no encajamos en el molde estereotípico de alguien con un trastorno de la conducta alimentaria.
He escrito este libro consciente de que personas de distintos tamaños, razas, etnias, géneros, edades y estatus socioeconómico pueden sufrir trastornos alimentarios, y con una profunda sensibilidad hacia el hecho de que muchas personas son ignoradas o se les niega el tratamiento porque no encajan en el estereotipo. También soy consciente de que algunos de los pensamientos y escritos infantiles que comparto aquí pueden parecer gordofóbicos. He pasado todos mis años adultos tratando de borrar de mi cabeza los mensajes dañinos de antigordura de la cultura de la dieta. Reconozco el daño que han causado el estigma y la discriminación por razones de peso, y estoy convencida de que la cultura de la dieta perjudica a todo el mundo.
Desliz cuenta mi propia historia, pero la historia no es solo mía. El libro presenta distintas perspectivas de otras personas que han vivido situaciones parecidas, y de médicos e investigadores que han ayudado a ampliar el alcance de mi comprensión sobre los trastornos alimentarios, su tratamiento y cómo recuperarse de ellos. Como parte de mi documentación, hablé con docenas de expertos, a los que cito a lo largo del libro. También creé una encuesta que compartí con comunidades de personas recuperadas, grupos de apoyo y recuperación en las redes sociales, médicos y centros de tratamiento. Los participantes debían contestar sobre una variedad de temas, incluidos los factores que contribuyeron a su trastorno alimentario; si alguna vez recibieron tratamiento (y si lo consideraron eficaz), y los mayores obstáculos a los que se enfrentaron mientras hacían todo lo posible por recuperarse. También les presenté a los participantes el concepto del lugar medio, pues ya sabía que quería explorar el proceso de recuperación a través de ese marco. La encuesta acabó por llegar a 718 personas de cuarenta y cuatro estados en Estados Unidos y treinta y siete países. Alrededor del 71 % de los encuestados indicaron que aún estaban intentando recuperarse de un trastorno alimentario, mientras que el 29 % restante afirmaba estar recuperado del todo o en proceso de recuperación. El 85 % de los encuestados dijo haber estado en el lugar medio.
Para expandir mi comprensión de ese lugar medio, entrevisté a casi 170 encuestados, médicos e investigadores. Mis entrevistas tuvieron lugar entre 2021 y 2024, por lo que los detalles de las historias personales de algunos individuos tal vez hayan cambiado desde entonces. En algunos casos, he empleado pseudónimos con nombres de pila para fuentes que estuvieron dispuestas a compartir sus historias conmigo, pero no querían hacerlo con el público. En otros casos, omití detalles de las historias de algunas personas (y de la mía propia) cuando pensaba que podrían convertirse en desencadenantes para algunos lectores. Como escritora, he tenido que hacer ciertos malabarismos entre revelar las verdades más duras de mi propia historia y determinar qué detalles era mejor dejar en el tintero. Esto es aún más complicado cuando estás contando la historia de otra persona. Siempre que entrevistaba a personas con experiencia en este tipo de trastorno, les preguntaba lo mismo: «¿Cómo querrías que describiera el punto en el que estás ahora en tu proceso de recuperación?». Quiero respetar el lenguaje que usamos cada uno, estemos donde estemos en este proceso, y espero que al acuñar el término lugar medio pueda ayudar a la gente a ponerle nombre a esa parte de la recuperación, prevalente, pero a menudo pasada por alto.
Este libro es para mis compañeros de viaje en el lugar medio. También es para las personas que se encuentran en un extremo u otro del espectro, las que están enfermas de gravedad y las que se consideran curadas por completo. Espero que este libro llegue como un amigo comprensivo a familias que estén lidiando con los estragos de los trastornos de la conducta alimentaria, y que sea de utilidad para médicos, educadores, legisladores y otras personas que quieran profundizar su comprensión de cómo y por qué aparecen los trastornos alimentarios y lo que hace falta para recuperarse.
La historia que sigue a continuación combina recuerdos y periodismo. Cada capítulo empieza con mi propia historia contada desde la perspectiva de mi yo más joven. Eso da pie a la escritura de mi yo actual como hija, madre, esposa, profesora y periodista viviendo en el lugar medio, con historias, percepciones y conocimientos de otras personas intercalados. Esta estructura, con su mezcla de narrativa, investigación y reflexión, me ha permitido escribir de manera íntima sobre mi pasado y después examinar todo lo que ha cambiado en el campo de los trastornos alimentarios en los veinticinco años transcurridos desde que estuve en tratamiento… y todo el trabajo que queda por hacer.
Tenía doce años cuando desarrollé anorexia nerviosa, menos de un año después de que mi madre muriera de cáncer de mama metastásico. Después de años de tratamiento mejoré, pero no del todo. Pasé los primeros años de mi vida adulta con la esperanza de que llegase el día en que sintiera que había logrado recuperarme por completo. Sin embargo, la verdad es que ese día no ha llegado aún. He llegado más lejos de lo que jamás hubiera imaginado, pero mi trastorno no ha desaparecido.
Mi recuperación ha sido desordenada y desquiciante, y no es redentora del modo que nuestra sociedad espera que lo sean las historias sobre enfermedades. En un extremo del espectro—de cómo hablamos sobre esta afección está la enfermedad. En el otro, la recuperación completa. Yo vivo mi vida entremedias, en lo que he venido a llamar el lugar medio. Es el espacio transitorio en el que vivimos muchos de nosotros mientras luchamos por alcanzar el bienestar. Y es una alternativa al pensamiento en blanco y negro que bifurca el mundo en dos mitades, sin explorar la belleza entre una y otra. En el lugar medio coexisten la esperanza y las adversidades, lo normal es que haya deslices y el progreso es posible.
A medida que he avanzado por el lugar medio, la gente me ha preguntado: «¿Qué te ayudó a mejorar?». Es una pregunta difícil de responder. Tardé años en darme cuenta de que debía trabajar en pos de la recuperación sobre todo para mí misma. La motivación intrínseca es una parte importante del proceso, y los estudios revelan que puede producir resultados más positivos. Sin embargo, no podía hacerlo por mí misma. Nadie puede. Para llegar a donde estoy hoy, necesité un equipo de personas que me ayudaron paso a paso. Tuve suerte de contar con el apoyo de mi familia y del personal sanitario que cuidó de mí y me trató durante cinco hospitalizaciones y un año y medio de tratamiento residencial. Solo cuando empecé a recibir ayuda fui capaz de comenzar el proceso de recuperación.
La recuperación, según aprendí, no es tanto volver a ser quien eras antes sino más bien recuperar todo lo que perdiste mientras estabas enfermo: el placer, las posibilidades, alguna semblanza de paz. Requiere un compromiso infatigable con el trabajo duro. Es una acumulación de pasos lentos, siempre con la aceptación de que algunos de ellos darán lugar a deslices. Y es una promesa de que serás honesto acerca de los deslices, consciente de que son una parte inevitable del progreso. Después de todo, no puedes tener un desliz si no estás haciendo nada para progresar. A medida que avanzas, puede que logres una recuperación completa y puede que no, pero emerges como alguien que puede llevar una vida más plena.
Desliz no es una narrativa ordenada sobre cómo derroté a mi trastorno, sino más bien un vistazo íntimo a lo que significa vivir con sus huellas. Al plantear este libro en torno al lugar medio, espero mostrar lo que necesito hacer para relacionarme con el mundo mientras recorro el espacio entre la enfermedad y la recuperación completa. No pretendo sugerir que la recuperación completa no sea posible; para muchas personas, lo es. Tampoco quiero insinuar que las personas que están en el lugar medio no estén haciendo el esfuerzo suficiente o se hayan conformado de alguna manera. Vivir en el lugar medio no es una cuestión de renunciar a recuperarse por completo; es una cuestión de ver la recuperación como un proceso continuo más que como un destino final.
Para entender mejor mi propia historia como mujer en el lugar medio, estudié a fondo viejos manuales de terapia e historiales médicos. Leí los cientos de entradas que escribí en mis diarios mientras estaba en tratamiento, y entrevisté a antiguos miembros del personal y a pacientes para corroborar mis recuerdos. Volví a los sitios donde recibí tratamiento, donde recaí y donde mejoré. Al volver a sacar a la superficie recuerdos dolorosos, a veces tenía la sensación de estar escalando un Everest emocional. Ascendí con cautela mientras aprendía a revisitar mi pasado sin perderme en él. Por el camino, me encontré con una verdad reveladora: estar enferma es difícil, pero es aún más difícil recuperarse por completo.
Cuando se trata de trastornos de la conducta alimentaria, la «recuperación completa» es complicada. Los médicos tienen ideas variadas de lo que significa, y los que han vivido la experiencia deben, a menudo, lidiar con la ambigüedad de un término que no se ha definido bien. El lugar medio proporciona un marco más inclusivo para personas que no se consideran recuperadas por completo. Algunas personas en el lugar medio cumplen todos los criterios de IMC y tienen el peso corporal asociados con alguien recuperado del todo, pero es posible que todavía tengan pensamientos distorsionados que dictan sus elecciones en materia de comida y ejercicio. Algunos de nosotros luchamos en silencio, temerosos de compartir nuestras historias y avergonzados por no estar «bien del todo». Es más fácil mantener nuestros secretos ocultos si no encajamos en el molde estereotípico de alguien con un trastorno de la conducta alimentaria.
He escrito este libro consciente de que personas de distintos tamaños, razas, etnias, géneros, edades y estatus socioeconómico pueden sufrir trastornos alimentarios, y con una profunda sensibilidad hacia el hecho de que muchas personas son ignoradas o se les niega el tratamiento porque no encajan en el estereotipo. También soy consciente de que algunos de los pensamientos y escritos infantiles que comparto aquí pueden parecer gordofóbicos. He pasado todos mis años adultos tratando de borrar de mi cabeza los mensajes dañinos de antigordura de la cultura de la dieta. Reconozco el daño que han causado el estigma y la discriminación por razones de peso, y estoy convencida de que la cultura de la dieta perjudica a todo el mundo.
Desliz cuenta mi propia historia, pero la historia no es solo mía. El libro presenta distintas perspectivas de otras personas que han vivido situaciones parecidas, y de médicos e investigadores que han ayudado a ampliar el alcance de mi comprensión sobre los trastornos alimentarios, su tratamiento y cómo recuperarse de ellos. Como parte de mi documentación, hablé con docenas de expertos, a los que cito a lo largo del libro. También creé una encuesta que compartí con comunidades de personas recuperadas, grupos de apoyo y recuperación en las redes sociales, médicos y centros de tratamiento. Los participantes debían contestar sobre una variedad de temas, incluidos los factores que contribuyeron a su trastorno alimentario; si alguna vez recibieron tratamiento (y si lo consideraron eficaz), y los mayores obstáculos a los que se enfrentaron mientras hacían todo lo posible por recuperarse. También les presenté a los participantes el concepto del lugar medio, pues ya sabía que quería explorar el proceso de recuperación a través de ese marco. La encuesta acabó por llegar a 718 personas de cuarenta y cuatro estados en Estados Unidos y treinta y siete países. Alrededor del 71 % de los encuestados indicaron que aún estaban intentando recuperarse de un trastorno alimentario, mientras que el 29 % restante afirmaba estar recuperado del todo o en proceso de recuperación. El 85 % de los encuestados dijo haber estado en el lugar medio.
Para expandir mi comprensión de ese lugar medio, entrevisté a casi 170 encuestados, médicos e investigadores. Mis entrevistas tuvieron lugar entre 2021 y 2024, por lo que los detalles de las historias personales de algunos individuos tal vez hayan cambiado desde entonces. En algunos casos, he empleado pseudónimos con nombres de pila para fuentes que estuvieron dispuestas a compartir sus historias conmigo, pero no querían hacerlo con el público. En otros casos, omití detalles de las historias de algunas personas (y de la mía propia) cuando pensaba que podrían convertirse en desencadenantes para algunos lectores. Como escritora, he tenido que hacer ciertos malabarismos entre revelar las verdades más duras de mi propia historia y determinar qué detalles era mejor dejar en el tintero. Esto es aún más complicado cuando estás contando la historia de otra persona. Siempre que entrevistaba a personas con experiencia en este tipo de trastorno, les preguntaba lo mismo: «¿Cómo querrías que describiera el punto en el que estás ahora en tu proceso de recuperación?». Quiero respetar el lenguaje que usamos cada uno, estemos donde estemos en este proceso, y espero que al acuñar el término lugar medio pueda ayudar a la gente a ponerle nombre a esa parte de la recuperación, prevalente, pero a menudo pasada por alto.
Este libro es para mis compañeros de viaje en el lugar medio. También es para las personas que se encuentran en un extremo u otro del espectro, las que están enfermas de gravedad y las que se consideran curadas por completo. Espero que este libro llegue como un amigo comprensivo a familias que estén lidiando con los estragos de los trastornos de la conducta alimentaria, y que sea de utilidad para médicos, educadores, legisladores y otras personas que quieran profundizar su comprensión de cómo y por qué aparecen los trastornos alimentarios y lo que hace falta para recuperarse.
La historia que sigue a continuación combina recuerdos y periodismo. Cada capítulo empieza con mi propia historia contada desde la perspectiva de mi yo más joven. Eso da pie a la escritura de mi yo actual como hija, madre, esposa, profesora y periodista viviendo en el lugar medio, con historias, percepciones y conocimientos de otras personas intercalados. Esta estructura, con su mezcla de narrativa, investigación y reflexión, me ha permitido escribir de manera íntima sobre mi pasado y después examinar todo lo que ha cambiado en el campo de los trastornos alimentarios en los veinticinco años transcurridos desde que estuve en tratamiento… y todo el trabajo que queda por hacer.
Product Details
- Publisher: Atria/Primero Sueno Press (June 16, 2026)
- Length: 448 pages
- ISBN13: 9781668233177
Browse Related Books
Resources and Downloads
High Resolution Images
-
Book Cover Image (jpg): Desliz/Slip
Trade Paperback 9781668233177
-
Author Photo (jpg): Mallary Tenore Tarpley Photograph by Lizzie Chen(0.1 MB)
Any use of an author photo must include its respective photo credit

